lunes, 22 de febrero de 2010

SILENCIO...!!!


SILENCIO!!!! creo en el silencio, quizá porque, a veces, cuando alguien espera que hables… callas. Porque no sabes qué decir o cómo decirlo, y entonces esperas que el silencio cobre todo su sentido.

El silencio puede considerarse simplemente como la ausencia de sonido. Pero el silencio es mucho más que eso. El silencio otorga. Hay silencios eternos que no se rompen nunca. Otros silencios pueden decir mas que mil palabras, y por contradictorio que parezca, a veces el silencio, es el grito mas alto.

No siempre se puede decir lo que se quiere, si no lo que se debe, y algunas veces muchos de nosotros tendemos a inundar el mundo con palabras, muchas veces sinceras y necesarias, mientras otras veces no son más que palabras vacías o con el afán de dañar y herir en el peor momento.

En momentos en los que las palabras prácticamente se pronuncian solas, es mejor llamar al silencio y evitar palabras dañinas, evitar palabras que hieren más que un golpe, palabras que en la mayoría de ocasiones no representan sentimientos reales. Generalmente es mejor guardar silencio en discusiones, en peleas, en pleitos; porque es en el corto lapso que estas duran que se causan los peores daños y son por mucho los momentos más difíciles de borrar de la memoria. Muchas de estas palabras tienden a ser reclamos, comparaciones; orientadas a todo lo incompleto, a todo lo malo que cualquier acción o falta de acción pueda tener como consecuencia.

Yo me he arrepentido muchas veces de haber hablado, jamás de haber callado y hace algún tiempo que aprendí una lección;

Que no se podía decir todo lo que se pensaba, que lo que los demás no querían escuchar era mejor esconderlo. Y hoy sé que esa decisión que tomé tengo que mantenerla. Mientras no me perjudique, callaré, mientras no me haga daño a mí misma, guardaré silencio...

Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos, y como escribía un historiador: Por qué tardamos tanto en aceptarlo, asumirlo y asimilarlo? Hasta que te das cuenta de que la respuesta está, siempre ha estado y siempre estará ahí fuera, callada y silenciosa.

Hay dos claves importantes en la vida, el miedo que mueve a la gente y el silencio que va de su mano.



Poema de Ana María Cué:

El que busca mis palabras para comprenderme
no llegará nunca hasta mí.
Sólo puede encontrarme por las cosas que callo,
sólo puede unirse a mí por mi silencio.
Las cosas que digo se me mueren en la boca.
Lo que callo, porque lo desconozco,
es lo que más me pertenece.

No hay comentarios: